Testamentos

EN MI OPINION PERSONAL SOBRE LOS TESTAMENTOS

La mayoría de las personas sabemos que tenemos que preparar un testamento explicando a nuestros seres queridos sobre como queramos que se repartan nuestros bienes materiales, decidir sobre un o unos tutores para nuestros hijos menores de edad,  nombrar administradores y demás,  pero juzgo que un punto importante es instruir sobre qué hacer con nuestro cuerpo.

Cada estado y país tiene sus reglas sobre quién podrá hacer un testamento. Lo básico es que la persona tiene que ser mayor de edad y estar en sano juicio  — no estar bajo los efectos de las medicinas, drogas o alcohol. No dicen que tienen que tener propiedades materiales, porque en sí, su cuerpo es su propiedad, y el futuro de los hijos menores se tiene que decidir para evitar que otras personas o juzgados lo hagan por ustedes.

El fallecimiento de una persona es algo traumático, especialmente si la persona fallece inesperadamente. Los seres queridos no saben cómo actuar ni mucho menos que hacer con el cuerpo. Empieza así el sufrimiento emocional y económico, puesto que le quieren dar al fallecido todo lo materialmente posible  como símbolo de amor por ser sus últimos gastos,  quedan endeudados y en pleito entre las familias porque unas no contribuyeron lo suficiente para el funeral, o no contribuyeron nada.

Aunque el testamento no evita el juzgado testamentario, es siempre importante tenerlo porque este documento es el que habla por nosotros después de nuestra muerte. Aunque Arizona cuenta con leyes que nos protegen en estos casos,  por decir así, en su defecto, el gasto legal que enfrentaran además del tedioso y cansado proceso legal entre los abogados y juzgados es mucho más de lo que les puedan cobrar por la preparación del testamento.

Por supuesto existen otros documentos que se pueden preparar para evitar el juzgado testamentario así como un fideicomiso, unas escrituras de beneficiarios, seguros de vida y demás, pero no garantizan que los parientes o personas cercanas se “distribuyan” ellos mismos las propiedades, especialmente si son personales  –joyas, cuadros, documentos, muebles, y demás, y es por eso que también se debería de preparar una lista con los objetos que se quieran pasar a los seres queridos que uno quiera, después de nuestro fallecimiento.

No hay porque llorar ni pensar que uno va a morir porque se firma el testamento. Como mencione anteriormente, se tiene que estar cuerdo, no estar enfermo bajo los sumos de los medicamentos, porque así nadie les vas va a notarizar el testamento.

Como aprendí de mi parentela:  “Vivir es un milagro, morir es una certeza.”